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LA
EDUCACIÓN SEXUAL COMO PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA ENTRE LOS
SEXOS
El
título de esta ponencia resulta muy atractivo en estos
tiempos donde se ha empezado a visualizar socialmente hasta
que punto es grave la problemática de la violencia entre los
sexos, se cuentan las mujeres muertas por decenas cada año,
por lo que se ha ido creando una gran sensibilidad social y
una voluntad política importante a la hora de intentar luchar
contra este problema.
Se
han creado leyes especificas, ayudas, casas de acogida para
mujeres maltratadas, algún programa de tratamiento con
maltratadores, para paliar esta problemática, y cuando
se habla de prevención, parece que estamos todos de
acuerdo en que la mejor forma de prevenir es educando. A raíz
de esto se están haciendo diversos programas aquí y allá,
principalmente con financiación pública y desde varios
enfoques.
Yo
quiero hablar desde aquí de una Propuesta de Intervención
Educativa desde la Sexología para el abordaje de esta
cuestión.
En
primer lugar, mi propuesta de trabajo desde la Educación
Sexual entra en contradicción, paradójicamente, con el título
de este artículo, ya que mi propuesta se basa en la necesidad
de plantear la Educación en positivo como criterio pedagógico,
centrada en la promoción de valores más que en la prevención
de males, por tanto hablare más de la promoción de la
formación de vínculos de equidad entre los Sexos, que de mera prevención de violencia entre los Sexos.
¿Por
qué este enfoque? Porque si nos centramos en que no haya
violencia entre los Sexos estamos haciendo eso, evitar que nos
peguemos, que unos/as machaquen a otros/as, que esta muy bien,
pero no va más allá. Si hablamos de potenciar los vínculos
de equidad, estamos hablando no solo de que no nos
maltratemos, sino que además nos llevemos bien, nos
conozcamos y entendamos y desarrollemos todos los valores de
respeto, complicidad y encuentro que se entiende son
necesarios para el establecimiento de vínculos equitativos,
que ya es bastante más.
Para
eso la herramienta que tenemos, y que entendemos buena y
potente, es la Educación Sexual. Consideramos que trabajando
desde la Educación Sexual estamos promoviendo las relaciones
igualitarias y de mutuo respeto entre las personas y no solo
en el ámbito privado sino también en el público.
Según
el planteamiento de los sexólogos Erick Pescador y Ana Isabel
Fernández, las relaciones que con otros/as establece una
persona se podrían situar en una pirámide que tendría
ubicadas en su mitad inferior las relaciones personales
(relaciones amistosas, familiares, de pareja, eróticas...) y
el la mitad superior, acabando en punta, las relaciones
pertenecientes al ámbito público (otras relaciones sociales,
relaciones laborales, etc.).Si trabajamos el establecimiento
de vínculos de equidad desde la base de la pirámide (y de la
persona), es decir, desde los aspectos relacionales más íntimos,
su sexualidad,
estas formas de vinculación equitativa y de respeto serán
extrapoladas al resto de la pirámide (al resto de los vínculos
relaciones, bien sean privados o públicos)

Partiendo
de esta premisa, queda claro que el trabajo desde la Educación
Sexual es una piedra angular para el fomento de las relaciones
equitativas entre los Sexos a todos los niveles, y en
consecuencia, para la prevención de la violencia entre los
mismos.
¿Desde
qué Educación Sexual se ha estado trabajando y qué Educación
Sexual proponemos?
Pero,
¿de qué hablamos cuando hablamos de Educación Sexual? Lo
que generalmente se entiende por Educación Sexual, a la vista
de la mayoría de los referentes sociales que tenemos al
respecto, tiene más que ver con lo que nosotros llamaríamos EDUCACIÓN
GENITAL, que pierde el carácter integral con el que debería
atenderse la educación sexual, quedando restringido a
aspectos muy concretos.
Desde
este planteamiento de habla de anatomía y fisiología, que se
traduce en saber cómo son y cómo funcionan mis genitales,
placer y reproducción, cómo usar y para qué sirven mis
genitales y prevención de I.T.S.´s y embarazos o bien, cómo
hacer para prevenir los peligros que implica el uso y disfrute
de mis genitales.
Por
otro lado, y siguiendo en enfoque genitalista anteriormente
planteado, se entiende que la educación sexual es importante,
en tanto en cuanto, la sexualidad sigue siendo vista como una
fuente de peligros a evitar (peligro de embarazos no deseados,
peligro de ETS´s, peligro de abusos, etc.) por tanto en
enfoque educativo que se plantea al tratar la sexualidad es
preventivista, desde el miedo.
Nosotros
apostamos desde nuestra propuesta por la educación en
positivo, no tanto desde la prevención, sino desde una
enfoque potenciador, que no solo previene sino que nos da
mucho más. Desde el convencimiento de que la sexualidad no es
una fuente de
males a prevenir sino como fuente de valores a cultivar.
¿Potenciando
que valores?
-
Potenciar
nuestro entendimiento acerca de nosotros y nosotras
mismos/as como personas sexuadas.
-
Potenciar
el encuentro entre los sexos
-
Potenciar
nuestra autoestima como hombres y mujeres
-
Potenciar
la vivencia placentera de nuestro cuerpo, deseos y
relaciones
-
Potenciar
la salud y el cuidado
-
Potenciar
el respeto a uno/a mismo/a y al otro/a
De
otra manera nos trataríamos solo lo urgente (prevenir ETS,
embarazos, violencia, etc.) desde un enfoque demasiado, sin
pasar nunca a encontrar tiempo para ocuparnos de lo
importante, que seria el trabajo que se hace desde la base.
Cuando primamos lo urgente sobre lo importante sin pararnos a
pensar podemos, sin quererlo, estar haciendo a veces más daño
que bien, consiguiendo en ocasiones transmitir que nuestra
sexualidad en una fuente de miedos y no de valores.
¿Qué
es entonces a nuestro entender la Educación Sexual? Educación
Sexual no es educación genital sino Educación de los Sexos.
Y de repente un par de “s” nos aclaran mucho el concepto,
porque si decimos la Educación Sexual es la educación del
sexo, todos estamos de acuerdo, pero sigue resultando confuso
el concepto porque seguimos pensando en coitos más que en
personas, sin embargo hablando de Sexos, las cosas van
quedando más claras.
Esta
Educación de los Sexos de la que hablamos implica muchas
cuestiones, que enmarcamos partiendo de la teoría del Hecho
Sexual Humano del Doctor en Sexología Efigenio Amezúa,
Director de los Estudios de Postgrado en Sexología de la
Universidad de Alcalá de Henares y fundador del Instituto de
Sexología de Madrid, que dirige desde hace 30 años.
El
Hecho Sexual Humano gira en torno a cuatro conceptos básicos:
SEXO,
SEXUALIDAD, ERÓTICA Y AMATORIA.
1.
El SEXO:
Masculino o femenino.
2.
LA SEXUALIDAD:
Como vivimos esa realidad de ser seres sexuados en masculino o
femenino. Nuestra vivencia particular del hecho de ser hombre
o mujer.
3.
LA ERÓTICA:
Como se expresa esa realidad (fantasías, deseos...)
4.
AMATORIA:
Como se concreta lo anterior a nivel de conductas,
relaciones...
Estas
son las partes que conforman el Hecho Sexual Humano, y ahora
quiero pasar a concretar como trabajando cada una de ellas
podemos potenciar los vínculos de equidad entre los Sexos.
1.
El SEXO:
Masculino o femenino. Lo que somos, no cabe ser persona desligándolo
del hecho de que somos personas sexuadas en masculino o
femenino. Este no es un hecho estático sino un proceso en
continua construcción a lo largo de las diversas etapas de
nuestra vida, es un proceso biográfico de sexuación.
Para el establecimiento de vínculos de equidad entre los
Sexos debemos partir del entendimiento de nuestro proceso de
construcción como hombres y mujeres.
2.
LA SEXUALIDAD: El
SEXO es a la persona como LA SEXUALIDAD es a la personalidad.
Para establecer vínculos de equidad con los y las demás
debemos entender e integrar como se materializa en cada uno/a
de nosotros/as la realidad de ser sexuado en masculino o
femenino y los afectos y emociones que de nosotros/ as surgen
como hombres o mujeres.
Partiendo
de esta idea quiero hacer una critica al la terminología
tantas veces utilizada de Educación Afectivo-Sexual.
Este un término que a muchos sexólogos y sexólogas nos
desconcierta, porque la educación afectiva esta integrada en
lo que llamamos Educación Sexual de manera indisoluble ya que
cuando trabajamos la sexualidad no estamos trabajando más que
la vivencia que
tiene cada individuo del hecho de ser sexuado en masculino o
en femenino y los afectos y emociones que desde este hecho
surgen, sobraría pues el termino afectivo en la definición
de esta educación ya que con Educación Sexual esta todo
dicho.
Esta
cuestión de lo afectivo sexual se entiende desde lo políticamente
correcto, y desde un mal entendimiento de los que es Educación
Sexual. Algunas personas partiendo del concepto erróneo de
que Educación Sexual es educación genital o educación para
el coito, necesitan incluir el termino afectivo y para
explicar que no solo educan en lo genital y su utilización
sino también en los sentimientos que lo rodean, (Sexo pero
con cariño y suena menos fuerte). Aclarar esto por parte de
los Expertos en Sexología es una labor importante, explicar
lo que es Educación Sexual y que los técnicos encargados de
dar nombre a los programas entiendan que no hay repetirse
llamando educación afectivo-sexual a lo que es Educación
Sexual, que el termino sexual deje de dar miedo.
3.
LA ERÓTICA:
Son los deseos y fantasías que parten de nosotros/as como
individuos sexuados en masculino o femenino. Nuestras ideas
sobre el amor, las fantasías de realización personal,
nuestros deseos en cuanto al posicionamiento frente al otro/a.
Este
es un campo importantísimo para lograr el establecimiento de
vínculos de equidad. Es necesario trabajarlo para ayudar a
construir estas expectativas que tenemos de lo que es ser
hombre y ser mujer de forma saludable, desmontando los roles
sexuales estereotipados y ayudando a cada hombre y mujer a
conectar con sus verdaderos deseos.
4.
AMATORIA:
La amatoria es la materialización conductual (gestos,
actitudes que muestro) de la erótica (mis deseos y fantasías).
Romper con mitos, tabúes, aprender a identificar y manejar
nuestras emociones, etc. (y volvemos sobre lo afectivo) es un
campo de trabajo imprescindible para conseguir el
establecimiento de relaciones equitativas y satisfactorias
entre los Sexos.
La
mejor manera de fomentar las relaciones equitativas y de
respeto entre los sexos es desde la educación y la
herramienta más integral y coherente que tenemos para ello es
la Educación Sexual.
Una
Educación Sexual entendida
como Educación de los Sexos que, en palabras de mi compañera,
la sexóloga Ana Fernández Alonso, “ayude a los y las jóvenes
a entenderse a si mismos/as y a entenderse entre ellos y
ellas. A entender como se van haciendo hombres y mujeres, cómo
se sienten y viven su cuerpo sexuado en masculino o femenino,
y como se expresan como hombres y como mujeres, con sus
matices (homosexual o heterosexual) y sus peculiaridades
(diversas formas de expresión erótica)”
Una Educación Sexual que funcione como base sólida e
imprescindible para el establecimiento de relaciones justas y
equitativas entre todos y todas.
Salomé
Cía Brasero, Sexóloga.
Asociación
Asturiana para la Educación Sexual
equidad.
(Del
lat. aequĭtas, -ātis).
1.
f.
Igualdad de ánimo.
2.
f.
Bondadosa
templanza habitual. Propensión a dejarse guiar, o a fallar,
por el sentimiento del deber o de la conciencia, más bien que
por las prescripciones rigurosas de la justicia o por el texto
terminante de la ley.
3.
f.
Justicia natural, por oposición a la letra de la ley
positiva.
4.
f.
Moderación en el precio de las cosas, o en las condiciones de
los contratos.
5.
f.
Disposición del ánimo que mueve a dar a cada uno lo que
merece.
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