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La
sexualidad juvenil en los medios de comunicación
Artículo
adaptado por el autor del publicado en “Jóvenes
en Sentido Positivo: Uso o abuso. Hablamos de fronteras”.
Ayuntamiento
de Castrillón (Asturias), Plan Municipal de Drogodependencias, 2003
Durante
años, la principal dificultad con la que nos encontrábamos los profesionales
de la Educación Sexual eran la falta de recursos destinados a esta actividad y
la falta de información. La primera dificultad continúa y, salvo honrosas
excepciones como el actual Programa Marco de Educación Afectivo-Sexual del
Principado de Asturias, la carencia de recursos sigue suponiendo una casi
insalvable dificultad. Esta falta de recursos suele tener que ver con el
desconocimiento sobre qué Educación Sexual se trabaja. Hay que recordar que
hace años que está superado el modelo “tradicional” de educación dirigida
a hacer un uso satisfactorio y seguro de los genitales y ya está, pero sobre
todo esto profundizaremos más adelante.
La
información sexual ha sufrido un aumento y una progresión tan grande y
paralela a la sufrida por los medios de comunicación y las posibilidades tecnológicas
que el marco de trabajo y su necesidad ha aumentado y cambiado casi por
completo..
Actualmente
hay cierta saturación de sitios donde se habla de sexualidad, se comenta de
sexualidad, se escribe de sexualidad o se ven imágenes sobre sexualidad. Este
exceso de información tendría que hacernos suponer que los y las jóvenes
saben muchas cosas y, si bien es así en la mayoría de los casos, es fácil
detectar una información errónea sobre sexualidad y que es manejada como
generalidad por la juventud.
Muchos
medios de comunicación (revistas, series de TV, películas, Internet, etc) que
hablan sobre sexualidad como tema estrella no están asesoradas por
profesionales, sólo son guionistas o periodistas con ganas de vender y, si bien
no todo es erróneo, sí algunas cosas y esas pueden, entre otras cosas,
complicar las relaciones, defraudar o no proporcionar lo que las expectativas
parecían indicar.
Si
hablamos de las Revistas Juveniles, la Sexóloga Salome Cía Brasero,
en el trabajo de investigación realizado en el marco de los Estudios de
Postgrado en Sexología de la Universidad de Alcalá de Henares ( “La
Sexualidad Adolescente. Modelos, Inquietudes y Publicaciones Juveniles”
Cia Brasero, S; Rotella Arregui, I. 2000) afirma como podemos ver que los
temas de sexualidad sólo salen en las revistas “aparentemente” dirigidas a
chicas mientras que las que “parecen” más dirigidas a chicos no traen nada
sobre relaciones, sentimientos, afectos, sexualidad, etc. ¿Qué pasa, que los
chicos nacen aprendidos o que ya lo saben todo? Tanto chicos como chicas
necesitan tener acceso a una buena información sexual, de calidad y por eso es
conveniente no creer todo lo que se lee.
Los
artículos sobre sexualidad ocupan generalmente un lugar preferente en la
portada. A veces se incluyen en dossiers especiales adjuntos a la revista. Este
tema se aborda directamente a través de artículos específicos, de preguntas y
respuestas en consultorios, de narraciones sobre experiencias eróticas
presuntamente enviadas por las chicas y a través de las fotonovelas e
indirectamente en todos los demás artículos de la revista. Se muestra un
modelo de chica muy determinado, su aspecto, su forma de actuar, de entender las
relaciones y también el modelo de chico al que busca.
Son
claramente heterosexistas, dirigidas a un público femenino y heterosexual. Las
relaciones sexuales se enmarcan casi todas dentro de la relación de noviazgo y
no contempla otras opciones dentro de estas relaciones. Al tema de la
homosexualidad y de las relaciones homosexuales apenas se les dedica
espacio, sólo sale en las consultas, donde se suele plantear como un problema.
También es significativo que mientras todas las demás consultas son remitidas
por chicas para hablar de problemas “de chicas”, cuando se trata el tema de
la homosexualidad se dedica tanto o más espacio a la homosexualidad masculina
que a la femenina. Se asocia más frecuentemente el tema de la homosexualidad
con un “problema” masculino.
Se
plantean diferencias aparentemente abismales entre hombres y mujeres. Mientras
que para las mujeres “parece” muy difícil separar el amor del sexo, los
hombres “parece” que presentan un impulso sexual mayor y por tanto parece
que siempre están más abiertos a la hora de separar prácticas eróticas de
relaciones amorosas. El modelo de mujer de hoy ha cambiado considerablemente con
respecto al estereotipo tradicional. Se presenta como ideal una mujer dinámica,
decidida, segura de sí misma, independiente, profesional. Algunos artículos de
estas revistas presentan (o lo intentan) este modelo de mujer. Pero como plantea
Charo Altable en su libro “Penélope o las trampas del amor” (Nau
llibres, 1998) lo tejido por un lado se desteje por otro al ver la forma
femenina que plantean de vivir las relaciones amorosas. Las revistas están
llenas de artículos de estética y moda, consejos para ligar, test para saber
qué efectos causan en los chicos, cómo son los chicos, qué piensan ellos de
sus defectos. Sus principales intereses en la vida están centrados en ser
objetos del deseo de los hombres, los sujetos. La identidad femenina se forjaría
principalmente en torno al amor, acompañado, como algo secundario, del mundo
exterior.
El
tono común de estos artículos es dar fórmulas que pretenden resolver
inseguridades (aunque tal vez solo consigan crearlas). Además indican qué se
tienen que poner (suele ser caro y de una talla determinada), cómo se tienen
que maquillar, cómo tienen que hablar, actuar o, incluso, “hacerse la tonta”
para que el chico no se sienta atacado por su inteligencia, así que mejor la
oculta y así parece que se liga más.
Cía
Brasero desarrolla como estas revistas reflejan claramente el modelo de
sexualidad coitocentrista predominante en la sociedad. El coito se alza como la
práctica sexual más “completa, íntima y placentera” tanto para chicos
como para chicas. Se busca que la chica alcance al menos un orgasmo a través
del coito, siempre antes o la vez que el chico ya que la eyaculación masculina
marca el final de la relación. Si no sucede así parece ser que puede crearse
frustración e inseguridad en la pareja. Además, puntualmente hablan del
orgasmo fuera del coito como no fuera real que otras prácticas eróticas en
solitario o en compañía pueden proporcionar orgasmos más fácilmente que
mediante el coito.
En
el Cine las relaciones sexuales vienen reflejadas de muy diversos tipos. Algunas
se pueden parecer a lo que conocemos pero otras... Desde la de chico conoce
chica, cenan, dos minutos después están en la cama y medio minuto después
ambos han llegado a la vez al orgasmo (algo posible, pero harto difícil) hasta
películas donde la imagen de la mujer es vapuleada, las relaciones son de poder
o violentas, otras donde la imagen de las personas homosexuales se trata con
desprecio o como si fuese algo negativo, malo o perverso. Si bien todo esto es
una generalidad, no hay que perder de vista dónde está la fantasía del cine y
dónde está la vida real. Cada relación entre chicos, chicas, o chicas y
chicos tiene sus peculiaridades, su magia y sus dificultades y sólo nuestra
realidad, nuestras sensaciones o sentimientos y nuestro criterio es lo
importante a la hora de afrontarlas.
Un
tema donde quería hacer especial hincapié es en la pornografía y en especial
en Internet. Buscando una definición sencilla podríamos denominar la pornografía
como la muestra explícita y directa de relaciones sexuales casi siempre
meramente coitales, de penetración. Sin entrar en cuestiones de legalidad, que
son importantes, hay que tener en cuenta que la pornografía, a la que es tan fácil
acceder, sobre todo en Internet, no refleja la realidad de las relaciones
sexuales.
La
pornografía es una fantasía que busca provocar excitación, generalmente, sólo
para los chicos. Esto es, por lo menos, lo que afirma la APA (Asociación
de Psicólogos Americana) que cifra, solo en Internet, en torno al 86% de
hombres dentro del total de usuarios de pornografía. En el caso español, la
consultora Netvalue, con datos de Noviembre del 2000, afirma que el 82%
de los navegantes por el porno en Internet son hombres. ¿Quiere decir esto que
a las chicas no les gusta la pornografía? Por supuesto que no. Hay chicas a las
que la pornografía las excita o las divierte y chicas a las que no pero, salvo
corrientes cinematográficas puntuales, el porno suele hacerse por hombres y
para hombres, para fantasear, para excitarse, para divertirse solos o en compañía.
Lo que tenemos que tener claro es que como tal fantasía no suele tener en
cuenta sentimientos, afectos, responsabilidades, comunicación, compartir, etc.
La pornografía puede llegar a tratar a las personas como objetos de satisfacción
sexual y en actitudes sumisas que no se pueden generalizar, además de
distorsionar algunas prácticas eróticas.
La
pornografía usa muchos efectos especiales, igual que el cine convencional. Usa
trucos de cámara para agrandar (hay muchos planos hechos desde abajo o muy
cerca), diversas sustancias (champú, clara de huevo, leche,...) para aparentar
espectaculares eyaculaciones, cortes, cambios de planos y montaje de varios
planos iguales para aparentar aguantes y resistencias que, si bien a veces son
reales, otras no tienen nada que ver con la realidad.
Otro
detalle importante es la profesionalidad. Mucha de la pornografía que vemos está
realizada por profesionales, que cuidan su cuerpo específicamente para su
trabajo y eso facilita que ciertas prácticas parezcan tan sencillas y luego no
se ajusten a la realidad de las demás personas. Tampoco sus genitales pueden
ser ejemplos para aprender anatomía ya que hay muchos trucos de maquillaje o
incluso cirugía.
Es
importante recordar el componente de fantasía. Los dinosaurios de Spielberg o
los marcianos de la Guerra de las Galaxias de George Lucas pueden parecer muy
reales pero sabemos que no se corresponden con la vida real. Cumplen una función
muy sencilla, que es la de entretener, pero NO son extrapolables a nuestra vida.
La pornografía tampoco. Es fantasía e insisto, generalmente, fantasía hecha
por hombres para hombres. Puede ser excitante o divertida tanto para chicos como
para chicas pero no es la realidad ni un ejemplo de nada, ni el camino a seguir
en ningún tipo de relación. La pornografía no suscita y ni promociona (quizá
podría si se lo plantease más seriamente y no con intentos puntuales) una
sexualidad vivida de forma agradable, convivencial y placentera para todas las
personas.
Chat
y relaciones
Como
comentamos, la información sobre sexualidad ha sufrido una enorme progresión
con la universalización del alcance de los medios de comunicación y las nuevas
posibilidades tecnológicas. Internet ofrece maravillosas posibilidades pero
también es una herramienta que mal utilizada puede perjudicar. El chat ha
posibilitado una nueva forma de comunicación y relación entre personas de todo
tipo y condición pero sus características permiten también que pueda ser un
universo artificial que sirva como refugio a inseguridades y miedos, sobre todo
en jóvenes.
El
sexólogo Juan Carlos Atienza (“Cibersexo”, Congreso español
de Sexología, noviembre de 2002) desarrolla las características del
ciberespacio en las que se refleja como éste proporciona una experiencia social
limitada por características evidentes como el anonimato o la posible creación
de una identidad diferente de la que tienes. Todos y todas somos iguales en el
chat y se transcienden los limites espaciales, además de proporcionarnos acceso
a muchas relaciones. Todo esto hace que el chat haya revolucionado la comunicación
entre las personas y sea una forma de acercar culturas y sociedades diferentes
con todo lo que tiene de enriquecedor. Pero es evidente que su abuso puede
limitar nuestra vida social y alterar nuestras relaciones o nuestra forma de
relacionarnos.
Si
hablamos de relaciones afectivas en el chat, la autora norteamericana Esther
Gwinnell nos las describe de la siguiente forma: empieza la comunicación
casual, una persona del chat manifiesta interés por lo que dice la otra, ambas
intercambian mensajes públicos dentro del grupo de conversación, esto conduce
a los canales privados (sólo dos), los mensajes se vuelven más personales,
largos y comprometidos, uno de los comunicantes empieza a utilizar expresiones
cariñosas, el otro sigue la pauta, los mensajes se hacen más frecuentes. Es
interesante y emocionante comprobar el buzón de correo electrónico,
intercambian fotografías, deciden conocerse personalmente.
En
todo este proceso pueden pasar desde unas horas o días a meses o años o no
llegar a darse nunca. Todo depende de la implicación de cada persona y de las
expectativas que se tengan. La red desinhibe pero puede crear falsas
expectativas en la mayoría de los casos. Juan Carlos Atienza nos explica que en
el texto escrito se pierde la dinámica de la conducta. Las meras palabras no
tienen mucha importancia a la hora de establecer una relación, lo que cuenta es
la comunicación no verbal: los gestos, las sonrisas... El silencio mismo tiene
un significado en la vida real, y eso falta en la red. On-line, la gente sabe sólo
lo bueno del otro y nada de lo malo. Las piezas faltantes se reemplazan con
esperanzas, no con realidades. En la vida real es difícil hablar con extraños.
La red permite relaciones que de otra forma no se tendría. En los pocos
estudios existentes sobre el tema se concluye que en torno al 1% de las posibles
parejas fructifican. Todo esto nos lleva a tener claro que es tan probable
encontrar en la red pareja como en una fiesta o haciendo la compra en el
supermercado.
La
importancia de la educación sexual
¿Cómo
podemos conseguir que los y las jóvenes accedan a una buena Información Sexual
o, por lo menos, tengan cierto sentido crítico y capacidad de elección? Pues,
evidentemente, con una BUENA EDUCACIÓN SEXUAL. Habitualmente, por connotaciones
educativas y sociales, las demandas en temas de sexualidad permanecen ocultas o
ignoradas y no se suelen explicitar y, si bien a lo largo de las 2 últimas décadas
ha habido todo tipo de intentos, proyectos, campañas, etc, todavía no hay una
apuesta seria, a nivel nacional y con la Educación Sexual como protagonista
exclusivo. Un ejemplo sería convertir la Educación Sexual una asignatura
troncal desde infantil y primaria hasta la finalización de la enseñanza
obligatoria (Esto ya existe en varios países europeos con la Educación Sexual
como asignatura y es un hecho que sus niveles de embarazos no deseados y de
contagio de Enfermedades de Transmisión Sexual están muy por debajo de la
media en España)
Una
Educación Sexual de calidad debe trabajarse desde la perspectiva de la
Coeducación, puesto que no hablaremos de Educación Genital, sino de
Educación de los Sexos, es decir de los hombres y de las mujeres, en tanto que
somos personas sexuadas, desmontando, reconstruyendo y validando todo lo que
gira en torno a ambas realidades. Debe estar encaminada a educar en la
diversidad, puesto que irá dirigida a hombres y mujeres, con sus matices,
homosexual o heterosexual, y sus peculiaridades a la hora de expresarse
sexualmente. No debe quedarse en la prevención de embarazos no deseados, o
enfermedades de transmisión sexual (que por supuesto, también es importante),
sino que vaya más allá, previniendo también el sexismo, la violencia en
cualquiera de sus manifestaciones y los trastornos de autoimagen, que tan
relacionados están con el deseo de ser atractivos/as sexualmente. En el tema de
los trastornos de autoimagen, no podemos olvidar que también existe un deseo de
aceptación mediante la adopción de unos modelos erróneos de atractivo sexual,
que deberían ser trabajados en el marco de unos adecuados programas de salud
sexual.
Una
Educación Sexual tiene que educar para la convivencia, ayudar a las y los jóvenes
a entenderse a sí mismas/os, por un lado, y a entenderse entre todas y todos,
por otro. A entender como se van
haciendo, viviendo y expresando como personas sexuadas. Tiene que prevenir la
Homofobia y que de forma clara y explícita trabaje para educar en la diversidad
de orientaciones sexuales.
Se
deben fomentar actitudes de naturalidad ante la sexualidad, actitudes de
igualdad y de respeto entre las personas, asociando esta a valores positivos y
saludables. Profesionales con la
adecuada formación e integrados en la Comunidad Educativa deben llevar a cabo
una Educación Sexual integral. Se debe ofrecer a la población joven, de forma
gratuita, la posibilidad de hacer frente a cualquier problemática de carácter
sexológico que deseen consultar y enseñarles a diferenciar sexualidad, de sexo
y de genitalidad. Enseñarles a relacionar sexualidad con afectividad y con
responsabilidad y, especialmente, desmitificar y desmontar el binomio
Drogas/Relaciones Sexuales.
En
el marco de la L.O.G.S.E, se ha venido asumiendo la Educación Sexual desde el
marco de una Educación en Valores, que habrá de llegar al alumnado impartiéndose
de forma progresiva y transversal. ¿Cuál es la realidad? No vamos a entrar en
valoraciones de lo que sucede con los otros aspectos de la Educación en
Valores, pero en el caso que nos ocupa, la falta de recursos unas veces y de
voluntad otras, no ayudan mucho a que la Educación Sexual del alumnado sea una
realidad. El profesorado se siente poco capaz de abordar temas para los cuales
no ha sido formado, o bien, no les falta la información, pero sí las
estrategias o las actitudes para trabajar una materia que también les implica a
ellos y ellas por el hecho de ser personas sexuadas. Y para hacer una Educación
Sexual de calidad, no basta con saber sobre métodos anticonceptivos, porque ya
está bastante superado aquello de Sexualidad = Genitalidad. Pero lo que no
debemos de perder de vista es la importancia de la implicación del profesorado
y las familias en todo este proceso educativo, del que deben formar parte y para
el que también debe ofrecerse formación adecuada y permanente.
En
la Educación Sexual entran en juego actitudes y valores tan arraigados en las
personas, que si no se ha recibido la adecuada formación, te puedes llevar por
delante muchas cosas que son importantes para las personas a las que estás
educando. Y no podemos basarnos en el simple y tonto reduccionismo de pensar que
todo el mundo puede hacer Educación Sexual porque todo el mundo tiene sexo, sería
lo mismo que pensar que cualquiera puede ser Cardiólogo porque todos/as tenemos
corazón.
La
estabilidad de una buena Educación Sexual permitiría suscitar el debate,
fomentar el diálogo, trabajar actitudes y conductas de riesgo, fomentar hábitos
de vida saludable, resolver dudas y aclarar conceptos. Evitaría que los
embarazos no deseados, las Enfermedades de Transmisión Sexual o la violencia
doméstica sigan siendo problemas de primer orden. Debemos crear un futuro donde
la Educación Sexual de calidad e impartida por personas con la formación
adecuada, pueda ser una realidad y colabore para construir una sociedad más
tolerante, más respetuosa con el otro sexo y con menos miedos y tabúes, más
saludable y, por supuesto, MÁS FELIZ.
Iván
Rotella Arregui
Asociación
Asturiana para La Educación Sexual
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